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Buenaventura Rosario Hiciano, el último muerto de los 12 años de Balaguer

 

  Necesitamos la Comisión de la Verdad  

 

Por Juan Rosario Hiciano y Juan Amadís

Nació en el municipio de Bonao, en el año 1958, y murió el 16 de agosto de 1978.

Buenaventura Rosario Hiciano, fue el último muerto de los 12 sangrientos años de gobierno Joaquín Balaguer y su “Banda Colorá”.

Vio la luz por primera vez en el sector de Los Palmaritos, Bonao, siendo el quinto hermano de un grupo de trece, procreados por los señores Arcadio Rosario Rodríguez y María Hiciano.

Desde sus primeros años de vida le animó un espíritu de rechazo hacia todo tipo de injusticias y desigualdades sociales, lo que, como es de entenderse, le pondría en crisis con el modelo socio-político-económico imperante en una época de tanto disturbios e inestabilidad, pensemos que la vida de este mártir de las luchas sociales discurrió durante etapas como el final de la tiranía de Trujillo, el gobierno de siete meses de Bosch, la guerra de Abril del 65 y obviamente, los funestos 12 años, período en el cual concluyó su guevarista trayectoria vital.

Su nacimiento, al igual que su partida de este mundo se produjeron en el ocaso de dos épocas que marcaron el final de períodos aciagos de la triste vida política de República Dominicana: la Tiranía de Trujillo y los 12 años de Balaguer.

Precisamente, la muerte de Buenaventura fue el último zarpazo cobarde e inhumano que dio aquella bestia salvaje transmutada en aparato militar al servicio de los peores intereses del gobernante crepuscular.

Buenaventura Rosario Hiciano

Origen de sus ideas

Desde temprana edad conoció por sus padres la defensa de los derechos de los demás, a la libertad, a la democracia, elementos que lo empujan a vincularse a los movimientos más progresistas de la época, el pujante movimiento clubistico cultural y deportivo de la comunidad y en la escuela al Frente Estudiantil Flavio Suero (Feflas), organización orientada por el Movimiento Popular Dominicano (MPD), de corte marxista leninista y clandestina.

De tal forma que el origen de sus Ideas está vinculada, indudablemente, a su formación en el hogar y evidentemente, a la realidad política que vivía el país y el mudo, sometido a la llamada guerra fría.

Vida sentimental

Como todo joven extrovertido, como era Ventura, estuvo envuelto en tórridos y románticos amores que no dejaron frutos, pues como persona con formación primigenia del hogar, aspiraba a concretar el proceso que le permitiera establecer una familia, presunciones improbables en el entendido que compartía su vida sentimental con el peligroso quehacer de joven y opositor, contestatario al sistema de oprobio, vejaciones y negación de las libertades económicas, sociales y políticas de la nación.

Relación con padres y hermanos

La familia Rosario Hiciano es de origen campesino, con fuertes vínculos de formación religiosa, como la mayoría de las familias dominicanas, integrada por trece hermanos, y cinco de crianza, más los padres y uno que otro de los abuelos.

Este hogar se erigió siempre como el punto de referencia del sector, ya que entre otras cosas se dispensaba un trato afable a los visitantes, aunque es bueno señalar que hubo momentos de tensión entre Buenaventura y don Arcadio (su padre), en el sentido de que los intereses de él se contraponían con los del viejo que estaban dirigidos más a la producción del campo, y no tanto así, a la cultura y la educación, al ideal político, precisamente inculcado por él.

El Palmarito de la época

Una comunidad rural, periférica a la ciudad, productora de tabaco, maní, yuca, batata y otros frutos menores, con una población aproximada de seiscientas personas con un atractivo balneario, desde el puente sobre el río Yuboa, hasta el denominado Charco de la Palma, sin ningún otro lugar de recreo o de diversión, obligaba a los jóvenes a buscar esparcimiento en el entorno o en el centro de la ciudad, la zona de El Típico Bonao, Santa Rosa, Caño Grande y la Avenida Libertad, donde funcionaba la única radiodifusora de la época, “Radio Bonao”, donde cultivó muchos y muy buenos amigos.

Instituciones políticas o ideológicas

Desde el aurora de su vida hasta su precoz crepúsculo vital, abrazó con fuerza la filosofía marxista, muy de moda y en creciente auge en los años sesenta y setenta, fruto al ascenso al poder en cuba del Dr. Fidel Castro Ruz y la revolución cubana, y como contrapeso la enorme presión ejercida contra los países que pudieran pensar o inclinarse, siquiera, emular lo acontecido en la mayor isla de las Antillas.

Se integran a través del Frente Estudiantil Flavio Suero (Feflas) al Movimiento Popular Dominicano (MPD), donde se forma en el aspecto político y se incorpora a la resistencia contra Balaguer, vinculado también a “la fila teatral LA PIPA”, el Club Sol Naciente, Club Nuevo Ideal, Juan Pablo Duarte y otros, a través de los cuales los jóvenes de la época emulaban la Filantrópica, del insigne Padre de la Patria.

Su vida transcurre entre la ominosa tiranía de Trujillo y la satrapía del mayor asesino selectivo de jóvenes adversarios de la República Dominicana, el Dr. Joaquín Balaguer, y su régimen de oprobio, títere del imperio.

La visión política e ideológica debía expresarse de disímiles maneras y para ello era necesario reunir amigos para planificar cada paso, el político, el social, el cultural o el religioso. Bartolomé A. Deschamps, Darío Paniagua, Juan B. Gutiérrez (El Chino), Santiago (Pito) Acevedo, Epifanio Polaco, Frank Hernández, son sólo un ejemplo de la gran lista.

Plasmar las ideas y desarrollarlas era importante, aún a contrapelo de arriesgar la vida por ser amigos, amantes o testigos de una idea levantisca, libertaria, religiosa o literaria y Ventura estuvo ahí junto a un grupo de jóvenes con ansias de libertad, y deseos de superación, formación y en especial, de desarrollo para el país.

Su muerte

Se acercaba la toma de posesión del presidente electo, don Antonio Guzmán Fernández, y se veía el ambiente de tensa calma. Apostaban unos a que el sátrapa no entregaba, otros, los más optimistas, a que era impostergable, pues la gente se expresó en las urnas ese mayo antes, en compañía de amigos entrañables deciden hacer un recorrido por la ciudad, en el Volkswagen (o cepillo como les llamaban), de José Julio Acosta, además de Gustavo Gómez Forsani (prestigioso locutor bonaerense, ido a destiempo) y el insigne comunicador y ferviente opositor a la satrapía siniestra de Balaguer, Santiago “Pito” Acevedo, y, al llegar a la Avenida Libertad, cual designio de la vida, en la Avenida Libertad, así como sus aspiraciones libertarias, se ejecuta la encomienda, es tronchado en la flor de la juventud, la última víctima, el último intento por acallar las ideas, por detener la democracia, la libertad. Parafraseando a monseñor Romero “mi sangre será fermento para una nueva sociedad”.

“A mí, me podrán matar, pero la voz de la justicia nadie la va a callar”, era la madrugada del 16 de agosto del mil novecientos setenta ocho (1978), cayó Ventura, asesinaron una vida, nació una historia.

Hasta la victoria siempre!!!

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