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Flavio Suero, monaguillo y soldado de la revolución

  Necesitamos la Comisión de la Verdad  

Para el barrio era" Barberito", para su valiente madre, “Flavio”, y en la iglesia era el "jefe" de nosotros los monaguillos, ya que contaba con el total apoyo del párroco Guillermo Rodríguez.

Tal era la confianza del Padre Guillermo que en el sótano de la iglesia, y en algunas ocasiones, en la habitación del propio sacerdote, se escondieron importantes dirigentes del partido en el que él militaba, entre ellos Maximiliano Gómez y Otto Morales.

A Pedro, sacristán de la iglesia y tío del padre, le asustaban esas cosas y nos las contaba a los demás monaguillos.

"Barberito" era un luchador militante con las causas sociales y en una ocasión llevó a los trabajadores de la Manicera que se encontraban de huelga junto a Julio de Peña Valdez (Julito) a tomar la iglesia para continuar la lucha y "tiró" un discurso con varias citas de Mao, de Lenin, Fidel y otros líderes que nos dejó pasmados, convirtiéndose en nuestro líder porque "sabía mucho" y era valiente.

Ese día, en horas de la tarde, en la esquina de la calle Diego Velásquez y respaldo José Martí, donde residía, en una humilde casita, nos preguntó: quienes se van a "solidarizar " con la lucha de los obreros [nunca había oído esa palabra, solidaridad].

Le pidió a su vecino y mejor amigo, Benjamín Soriano (Chito) que buscara un neumático, y lo tiró en el medio de la calle, pidiendo una botella de gasolina, y se la echó a la goma.

Chito prende la goma… y nos fuimos a correr asustados [pensé que el corazón me llegaba a las rodillas], mientras Flavio se quedaba en la esquina con una Colt 45, en señal de protección.

Meses después lo vimos con un fusil Máuser, en la Revolución de Abril de 1965.

Yo tenía la particularidad de que no podía compartir más con él, por ser hijo de un teniente policial y seminarista. Sin embargo, era nuestro líder.

Más tarde, en febrero del 69 [1969] es herido en una movilización, en la Escuela Colombia, del Ensanche Luperón, falleciendo días después.

Sí recuerdo que cuando llegó el cadáver, su madre expresó: "hacía tiempo que te estaba esperando".

Sus demás hermanos no siguieron el ejemplar camino de Flavio Suero.

Tuvo dos hijos, una hembra que es abogada, y un varón, que se desarrolló con una condición especial. Su madre Ana María estaba embarazada a la hora de su muerte.

¿Quién asesinó a este humilde y valiente hombre de pueblo?

Otro caso más para la necesaria y urgente creación y aprobación por las cámaras legislativas de la Comisión de la Verdad.

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