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Desahogo en inicio de año

Por Rafael Polanco
Periodista y politólogo

(Permítame exponerlo en primera persona)

En este inicio del año 2022 quiero desear los mejores parabienes a todos y que puedan cumplir todos sus proyectos y deseos.

También quiero decirles que soy un profesional nacido en un hogar común, pobre, a mucha honra, integrado por un maestro de la ebanistería, Luis María Polanco Mota y una ama de casa, muy humana y solidaria, Irene Dolores Peralta de Polanco, para la familia, eran sencillamente Lois y Nena.

Nací la tarde del jueves 12 de febrero de 1953 y realicé mis estudios primarios en las escuelas Haití, Colombia, Nicaragua y República Dominicana y los secundarios en el liceo Víctor Estrella Liz (Peritos), donde me gradué en los primeros años de la década de los 70, pasando a estudiar comunicación en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP), donde me recibí como Técnico en enero de 1975.

Los estudios universitarios los realicé en la UASD, a la que ingresé en 1976 a estudiar la licenciatura en Ciencias Políticas, mientras laboraba como periodista en emisoras como Radio Cristal, Radio Comercial, Radio Clarín, Radio Popular y el vespertino La Noticia, dos veces, desde sus inicios, en 1972-73, cuando se llamó en principio La Razón. Luego estuve en El Sol, Ultima Hora, El Nacional y Telemicro.

Gracias al amigo, colega y compadre Luis José Chávez comencé un largo periplo en el campo de las relaciones públicas desde 1979, año en el que comencé a laborar en el Banco Agrícola, para luego pasar, en agosto de 1980 a la CDE, con una sola E.

Desde entonces a la fecha pasé por CORDE, cuatro años como Gerente de Relaciones Públicas, la JCE, en dos ocasiones 1990 y 2003, el IAD, en dos ocasiones, 1997 y 2005, Ayuntamiento del Distrito Nacional, en 1998, en la gestión de Don Juan de Dios Ventura Soriano (Johnny), la DIAPE, en el Palacio Nacional, en 2000-2002, el INDRHI, Agricultura y ahora voy a cumplir 10 años en el Tribunal Constitucional.

Todos esos detalles solo buscan evidenciar que he sido toda mi vida una persona entregada al trabajo, no me han regalado nada, lo poco que tengo me lo he ganado.

Sin embargo, necesito un desahogo, pues he sido burlado por este y todos los últimos gobiernos. Me explico, en 1983, a través del entonces Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales (SNPP) el INVI, convertido ahora en Ministerio de la Vivienda y Edificaciones, me asignó un apartamento en Invivienda Santo Domingo, durante la gestión del ingeniero Pedro Bonilla Mejía, padre del actual titular de ese organismo, Carlos Bonillo Sánchez.

El apartamento fue terminado de construir en julio de 2000, pero en vez de entregarlo a mí y a mi familia, fue robado por José Rivas García, a la sazón encargado de proyectos sociales del INVI. Desde entonces inicié una lucha legal que me llevó al Tribunal Superior Administrativo y al Tribunal Constitucional, órgano jurisdiccional que en septiembre de 2018 emitió una sentencia a nuestro favor, ordenando la entrega del inmueble, pero la pasada y la actual gestión han desacatado el fallo.

Mientras tanto, un coronel de la Armada Dominicana ocupa la vivienda, a sabiendas de que tiene dueños que gestionan su recuperación, bajo el alegato de habérsela comprado a Rivas García, a sabiendas de que quien compra mal, paga dos veces.

Estimo que junto a mi familia no nos queda otro camino que iniciar este año 2022 poniendo el caso en manos de la Defensoría del Pueblo, pues nos cansamos de esperar.

Que conste, las autoridades tienen la sentencia del TC en su poder y saben que existe una astreinte que le condena a pagarnos RD$5,000.00 por cada día transcurrido desde la entrada en vigencia de la sentencia, período que supera con creces mil días. Que se abstengan entonces a la consecuencia.

Año nuevo gestiones nuevas, vamos en procura de nuestros derechos.

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