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Esa no me gustó, ¡ay, doctor!, gato por liebre

Por Ysidro Hidalgo

Para comer pescado y hablar mentiras hay que tener mucho cuidado…

Este refrán cubano, muy popular en República Dominicana, cada día cobra más fuerza, es más interesante.

Las historietas parecen que han vuelto a ponerse de moda y, como lo que está de moda, no incomoda, que continúen su agitado curso.

Ahora bien, cuéntenme una de vaquero, porque esa del AILA, como la de Villa Altagracia, no gustó, tenía demasiada ficción y parecería que se busca ocultar lo que realmente ocurrió.

Cuando en Villa Altagracia, agentes policiales asesinaron a balazos a una pareja de esposos evangélicos, surgió la versión oficial de que se trató de una confusión, y en eso estamos de acuerdo, pero no para atrapar a unos individuos que robaron una pasola (motocicleta) en Bonao y que abordaban un vehículo similar al de los religiosos.

Esa versión fue el hazme reír de todos los ciudadanos, que jamás creyeron en un embuste de esa categoría y, al parecer, el presidente la respaldo, porque el autor de esa espectacular historieta, sigue en su mismo lugar.

Ese cuento cobró mayor importancia cuando las investigaciones arrojaron que el caso no ocurrió tal y como se lo informaron al presidente Luis Abinader.

El jefe de Estado habría sido desinformado sobre ese caso. No se le dijo la verdad, pues la versión de toda Villa Altagracia sobre ese hecho, fue muy diferente a la que señaló el propio director de la Policía. No hubo tal robo de pasola, sino, un alegado tumbe del bajo mundo. El vehículo similar al de los religiosos, existía, pero logró evadir la persecución, aprovechándose de un error humano que costó la vida a una pareja de esposos recién casados.

Este hecho y del AILA, hicieron recordar los oscuros 12 años de Joaquín Balaguer, donde a cada momento trataban de venderle gato por liebre. A mí, ¡no!

Lo ocurrido en el Aeropuerto Las Américas, con un apagón que dejó oscura la pista de aterrizaje, durante algo más de cuatro horas, dejó en entredicho la capacidad de la seguridad nacional.

Pero, además, ese hecho, aunque las autoridades quieran pintar pajaritos en el aire, siempre será recordado como un acto de sabotaje, de terrorismo y nadie, absolutamente nadie, creerá la versión, de que el móvil fue un simple robo.

Ese hecho estuvo a punto de provocar una tragedia y de sepultar los planes del Gobierno dominicano de impulsar el turismo.

Imaginémonos que la historieta que ya se montó sobre el famoso apagón fuera real, que Luis Abel Bens, violó la enorme seguridad que debe haber en un aeropuerto internacional, entró a zonas restringidas, cortó los alambres eléctricos de alto voltaje y se lo llevó, ¿dónde estaba la seguridad?

Este mozalbete, de 21 años, ¿tiene la capacidad para realizar un robo de esa naturaleza?

Se supone, que al producirse el apagón, un apagón de seguridad nacional, todo el personal de los organismos de seguridad del AILA (Aeropuerto Internacional de Las Américas), debió salir huyendo para la zona oscura, focos en manos, e investigar lo que había ocurrido con el sistema eléctrico, revisando en seguida los alambres eléctricos que alimentan las luces de la pista de aterrizaje.

Como se trató de un apagón, se supone que ese era el punto de partida inmediato, la ruta a seguir.

Lo que ocurrió fue comunicado de inmediato a la vicepresidente Raquel Peña, que en ese momento era la presidente en funciones, pues el jefe de Estado, Luis Abinader, estaba en Ecuador.

La vicepresidente, minutos después, escribió en su cuenta de twitter, refiriéndose al apagón:

“La investigación realizada por el Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (@CESAC_RD) confirmó que un acto vandálico provocó la salida de servicio de las luces de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA)”.

“Los delincuentes penetraron hasta el perímetro restringido, cortaron los cables que alimentan las luces de la pista, dejándolos tirados en el área. Las autoridades continuarán la investigación para establecer el móvil del acto vandálico”.

“Gracias a la oportuna acción de las autoridades civiles y militares, las operaciones del Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA) han sido restablecidas; mientras que las investigaciones seguirán el curso pertinente”.

El país quedó informado de lo ocurrido. La seguridad fue burlada. Los bandidos lograron penetrar a una zona restringida.

Ahora resulta que el informe preliminar que los responsables de la seguridad del AILA dieron a la vicepresidente, era falso, no se trató de un acto de vandalismo, sino, de un simple robo de alambre.

La vice fue informada, y así lo hizo saber, de que los delincuentes cortaron los cables que alimentan las luces de la pista, dejándolos tirados en el área.

Eso fue falso, pues Luis Abel, el autor del hecho, se llevó los cables y así lo hicieron saber los investigadores.

Ojalá, ahora, no salgan diciendo que esos cables, que les fueron ocupados, no eran los del AILA, sino de cualquier otro lugar o negocio.

En definitiva, la historieta de lo que ocurrió en el AILA, no cuadra, pelicularmente hablando, es un clavo.

Mientras tanto, el mocito fue enviado a la chirola, y ahora la gente comienza a ver claro, que la inseguridad nacional fue chabacanamente engañada por un simple ¿ladroncito?, residente en un barrio de Boca Chica, municipio donde está enclavado el Aeropuerto Internacional de Las Américas.

Sobre Augusto Alvarez

Redactor informativo digital

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