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Traición y golpe bajo, signos distintivos del quehacer político

Todos mienten, todos traicionan. Es la historia en el ejercicio de la lucha política, donde la zancadilla entre iguales asechanzas.

Escribir acerca de las relaciones de amistad, hermandad y compañerismo de actividades políticos, es una ficción.

Naturalmente, las excepciones escasean, pero las hay, siendo Estados Unidos un ejemplo clave por donde quisiéramos dar inicio a lo que leerán a seguida.

Y para no irnos tan lejos en señalar ejemplos de zancadillas, observemos el caso del ex presidente Bil Clinton y su segundo al mando, el ex vicepresidente Al Gore, ambos demócratas.

Los observadores estadounidenses entienden que Clinton cerró el paso a Al Gore.

En política, ser esposa o hija del presidente de una nación, no garantiza tener poder, si el jefe de Estado no lo decide. Ahí está el caso peruano, donde Alberto Fujimori decidió que la primera dama fuera su hija y no su esposa.

Los ejemplos sobran, y en el caso de los partidos políticos dominicanos, a su interior, la traición florece desde que se forma una organización política.

Posiblemente, en los Partidos Revolucionario Dominicano, el de la Liberación Dominicana y el Reformista Social Cristiano (PRSC), es donde la ambición política mejor se ha manifestado.

Aunque en partidos pequeños o emergentes, ese ha sido siempre “el Ave María”.

Aunque las ambiciones en el PRD y el PLD, desde su carta de presentación como partido, la traición ha sido una constante, el reformista también bailó esa música, aunque el brazo de hierro del doctor Joaquín Balaguer, no permitió el desborde de pasiones.

Balaguer, no sólo actuaba como líder del reformista, sino, como todo un caudillo.

En el PRD, le cortaron las aspiraciones a Jacobo Majluta, al cacique Hatuey Decamps Jiménez, ambos fabricaron partidos, tras ser empujados fuera de su organización.

Y hay quienes dicen que en el PRD, los mismos protagonistas de atacar a Majluta y Decamps, también dividieron esa organización e impidieron su triunfo en el 2012.

En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el escenario fue idéntico.

Esto significa, que no hay diferencias de fondo entre PRD y PLD.

En los partidos que se han atomizado, en el plano nacional, siempre aparece un culpable principal, de sembrar el virus destructor.

¿Quién en el PRD? ¿Quién en el PLD? ¿Quiénes en el PRSC?

En el PRD, todos sabemos quién ha sido el gran divisionista.

En el PLD, la historia es reciente y, aún no se permite hacerle sombra a quien se autoproclama como líder de esa organización.

Rn el Partido Reformista, que luego se apellidó Social Cristiano, llamándose PRSC, allí hubo grandes rebeliones, pero fueron sepultados, sus autores, por el caudillismo.

Únicamente recordamos su famoso eslogan: “Mientras respire, que nadie aspire”.

Desde que Balaguer desapareció, el PRSC, prácticamente, dejó de existir.

En el caso del PRD, desde que falleció el más grande líder de masa de República Dominicana, doctor José Francisco Peña Gómez, no pudo surgir otro líder, y hoy esa organización tiene un general, pero sin brigadas.

Pero hay que destacar, que quién orquestó la derrota del PRD en el 2012, quienes dejaron el limpio, lo identificaron.

En el PLD, tras producirse la división, auspiciada por uno de sus autoproclamados líderes, esa organización, que dominaba todas las esferas del poder, se quedó sin pito y sin flauta. Es decir, perdió glamour.

En política tener una línea justa no es suficiente. Pero, además, ¿quién la tiene?

La traición florece en el ejercicio de cualquier actividad y sus mejores y maleados frutos, es en el escenario del quehacer partidaria.

 

Sobre Augusto Alvarez

Redactor informativo digital

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