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Relaciones Públicas, falta de carácter o decisión de arriba

Las relaciones públicas y de prensa en la administración estatal es una ficción, y los periodistas parecen haber asimilado la lección de “calladitos se ven más bonitos”.

En un abrir y cerrar de ojos, Olivo de León saltó de Salud Pública, también Domingo Batista duró menos en los Comedores Económicos que una cucaracha en un gallinero.

Ahora mismo, es difícil que aparezca un relacionista público dando declaraciones u ofreciendo informaciones sobre la institución donde labora.

El ministerio de Salud Pública es tan especial, que cuando explotó el lío sobre la venta de empleos, se creía se desmantelaría el Departamento donde sucedieron los hechos, pero nada ocurrió y, por moral, saltó el jefe.

Luego surge otro escándalo, el de las jeringas, y tras rodar por las redes durante varios días, el presidente Luis Abinader reacciona y cortó el mal por la cabeza, destituyendo al ministro Plutarco Arias, que no sabía que de consumarse el acto, más de 500 millones pasarían a manos de corruptos.

La última vez que se sintió la presencia de un encargado de Relaciones públicas en el Estado, fue cuando un oficial superior de la Policía Nacional, tenía autoridad para hablar por el ministro de Educación.

Precisamente, ese oficial está ocupando la misma posición, pero en otro ministerio, ahora en el gobierno del PRM, del que se dice, no forma parte y lo tienen silenciado, no se atreve a abrir la boca.

¿Las actuales autoridades, como muchas de las pasadas, perdieron la confianza en la calidad de los periodistas?

El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), ¿ignora tal realidad?

Sobre Augusto Alvarez

Redactor informativo digital

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