Con fichas, regresan a matar

Por Augusto Álvarez

En los casos de feminicidios, en San Pedro de Macorís, los implicados (esa es la percepción) salieron a matar.

Se dice que uno de los participantes en el posible intento de asalto y muerte de la banquera Julissa Campos, apena salió de prisión, donde se encontraba, precisamente por dos asaltos.

Los violadores, los acusadores de violencia intrafamiliar, los maleantes de a pie, ingresan a prisión con un cumulo de acusaciones, pero con los ángeles guardianes que poseen, o con una barita mágica, en un abrir y cerrar de ojos, consiguen la libertad.

¿Cuántas fichas instrumentaron la Policía y el ministerio público a dos de los acusados en el asesinato de la banquera?

La puesta en libertad de quienes guardaban prisión, acusados de secuestros y asaltos, induce a pensar que salieron a cumplir una orden terminante, en este caso, eliminar a un estorbo.

Incluso, ya se dice que los acusados de asesinar a Julissa Campos, están temiendo por su integridad, justo cuando se minimiza la creencia de su culpabilidad.

La facilidad con la cual logran evadir los delincuentes las leyes, obliga a dudar a la hora de establecer juicios de culpabilidad o inocencia de acusados por la Policía y el ministerio público.

A escazas semanas de haber sido apresados y enviados a prisión, en Santo Domingo Este, de estar cumpliendo medida de coerción, estos maleantes regresan a la calle. ¿A cumplir un encargo? ¿De quién?

Antes tales cuestionamientos, el ministerio público está compelido a ofrecer una explicación, a un pueblo golpeado por la impunidad y arropado por la inseguridad.

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